La desvaloración de las culturas por la
  
globalización, la tecnología y los medios.


La sociedad actual se caracteriza por ser sumamente cambiante y esto se debe a los continuos avances científicos y la llegada de la globalización que configura de una forma u otra nuestras visiones respecto al mundo en el que vivimos influyendo así en nuestros comportamientos. La cultura por su parte es también afectada por estos factores y desarrolla efectos positivos y negativos al contacto de una cultura con otras haciéndola apta a todo tipo de reacciones, entre ellas la desvaloración o en muchos otros casos creando sentimiento de superioridad con respecto a las otras. Aparece la interculturalidad como una forma de estimar a las culturas desvaloradas dentro del ámbito social como en el comunicacional.
Palabras Clave: Cultura, globalización, participación, diversidad, digitalización, comunicación.

La cultura es considerada como un referente de libertad y manifestaciones de nuestra identidad, donde los individuos nos mantenemos inmersos desde un primer momento, y donde a lo largo de nuestro desarrollo como seres sociales vamos adquiriendo y formando nuestras creencias, actitudes, comportamientos y formas de percibir el mundo, todo esto de acuerdo al grupo social al que pertenecemos
Así, con la aparición de la globalización como fenómeno reorganizador y participativo de las culturas han nacido distintos procesos y fuerzas que actúan sobre ella, hablamos de las fuerzas integrativas y desintegrativas, donde se está pluralizando y prescindiendo de las culturas respectivamente, ambas fuerzas destruyen el verdadero sentido integrador del proceso globalizador mundial. Aunque, sin negar la fortaleza y peligro de las tendencias homogeneizadoras, lo cierto es que algunas comunidades locales y nacionales, en lugar de adoptar los nuevos modelos y abandonar sus elementos propios, lo que han hecho es adaptar o integrar algunos elementos de esa nueva cultura, pero reafirmando los rasgos distintivos que los identifican. No es necesario sacrificar habitantes de una cultura con historia, y mucho menos matar su historia por el bienestar y sobrevivencia de las grandes potencias y su cultura  que muchas veces se considera “superior” 
La regionalización en coalición con la tecnología ha logrado acortar distancias y divagar entre las distintas identidades culturales del mundo, expandiendo las formas de comunicación  y agilizando los procesos de regionalización, y aunque los dirigentes estatales reafirman la importancia de establecer relaciones sociales con el otro lado del mundo, para ellos paradójicamente la “regionalización” se vuelve una amenaza cuando esta logra abrir la perspectiva de los ciudadanos y tal no coincide con los intereses políticos, económicos y financieros de estos líderes.


Los pueblos muchas veces no eligen asociar su cultura a otra que consideren “potencia”, tampoco optan por engrandecerla a niveles sugestivos, sino que, todo lo contrario, tienden a crear irrespeto, intolerancia y desigualdad. Este tipo de situaciones se pueden constatar en muchos países de Latinoamérica, según el documento de la Asamblea General de la OEA (Medellín 2008), los grupos que se encuentran en una situación de riesgo de exclusión social son los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades minoritarias, no significa que en Europa y el mundo Occidental no exista este panorama, sin embargo las razones más concurridas de discriminación son el origen étnico, la religión, la tendencia sexual.
Definimos así dos términos bastante parecidos pero con un agregado significativo. Diversidad cultural y diversidad intercultural.  Cuando hablamos de diversidad cultural nos referimos a la dinámica de una interacción habitual donde están asociadas todo tipo de intereses y necesidades en la que todos los participantes de esta relación comparten algo en común y se reconoce a gran escala todas las culturas existentes . Mientras que la diversidad intercultural es considerada una necesidad donde se apele al respeto, pluralismo y la corresponsabilidad social, donde se defienda la identificación de todos los derechos de las variadas culturas, se reconozca sus lenguas y su diversidad, la diversidad intercultural se opone a la presencia del racismo en cualquiera de sus formas y promueve la eliminación de prejuicios y estereotipos que consideramos sociales.
La manera más adecuada de vivir sería dentro de una sociedad intercultural, aplicada a cada uno de los medios y entornos que tienen mayor influencia en la convivencia, sea religioso, étnico o nacional. La interculturalidad trabaja desde los puntos de educación y comunicación como fundamentos base de sus aplicaciones enriquecedoras de cultura apelando al trabajo conjunto con los medios, incorporación de instituciones y organizaciones que busquen el reclutamiento o requerimiento en el caso oportuno,  y trabajen a favor de luchar contra los distintos problemas sociales(hambre, pobreza, desigualdad de géneros, mortalidad infantil, medio ambiente y catástrofes) que aquejan desde el primer al cuarto mundo.
Por mencionar, una forma de dar iniciativa a enrumbarnos hacia la interculturalidad es a través de la comunicación, y si lo evaluamos en el periodismo supone evaluar y localizar los puntos y temas con los que los grupos minoritarios son tocados desde los polos de la negatividad o temas positivos y enriquecedores, o en otro caso utilizar no solo aspectos generales, sino nombrar a uno en específico, cualquier tipo de pertenencia con la que un buen grupo de masa se sienta identificado y como respuesta a este se establezca una voz que se utilice como iniciador y movilizador de colectivos ciudadanos que se manifieste a través de las herramientas online, sitios web, medios televisivos, radiales u otros.

Es innegable que los medios en estos últimos años han adquirido una importancia abrumadora en nuestras formas de vida, entonces ¿Cómo lograr la interculturalidad en una sociedad donde la participación ciudadana en los medios de comunicación es incompleta o peor aún, no existe?
Es muy difícil, y aún más difícil en Latinoamérica encontrar un país donde la apropiación y derechos de los ciudadanos sobre los medios de la comunicación sean completa e integra y una comunicación donde la audiencia goce del medio como un bien público con accesibilidad a todos. De esta manera el público se encuentra en la disyuntiva de agradecimiento o reclamo hacia los medios, en medio de disfrutar el gusto o seguir en la constante exigencia de cambios en la ciudadanía entre la diversión y unos minutos de entretenimiento que proporcionan ciertos medios básicos y nulos de información relevante, de medios que no se preocupan por conocer a sus audiencias y mucho menos por exigir a través de sus programaciones un contexto de equidad, colaboración mutua, educación y moral.
La participación de la sociedad en el tema de los medios es imprescindible, no cumpliendo el rol básico de consumidores pasivos y conformistas, compartiendo la culpa de crear un medio frívolo y derrotista. Existen muchas formas de cooperar y trabajar en la exigencia para formar vías y métodos con el fin de promover  la intervención de todos a un mismo beneficio socio-cultural liberador. Nace la Veeduría ciudadana para empezar a formular propuestas de organización participativa sin militancia que impulsados por una voluntad ética busquen cambios en los medios con un sentido democrático. 
Con la digitalización y la globalización, la concentración de medios podría aumentar su poder y no exactamente como generador de diversidad, tampoco como defensor en la búsqueda  medios alternativos para aquellos que no logran alcanzar la participación ciudadana; sino que, siendo conscientes de que los medios constituyen un punto esencial en el marco del desarrollo de la información mundial, acrecientan el poder del medio en donde no todos elegimos las redes de las que somos participes ni podemos alcanzar a las que desearíamos llegar.

Actualmente los medios están controlados y sobreviven gracias a su dependencia con la política y a su complicidad con los partidos políticos, congresistas, funcionarios y dueños del poder. La libertad de expresión ha perdido ya su autonomía, la democracia y la muy importante ética que debería existir en los medios de comunicación.


Síntesis Conclusiva:
La tecnología en coalición con los medios y la globalización ha iniciado un proceso de perdidas culturales, situación que la regionalización a pesar de sus intentos no ha podido cambiar, desde ese punto se plantea que la manera más adecuada de vivir en una sociedad aperturada a los cambios y la diversidad es vivir aplicando la interculturalidad donde cada uno de los factores que influyen en las interrelaciones entre culturas. La tecnología ha conferido un gran valor a las relaciones establecidas a distancia, donde se pueden intercambiar distintas ideologías, culturas, valores e información que resulta enriquecedor en muchos de los casos.  Pero en los medios implicaría trabajar en su empoderamiento de manera que no exista una concentración de medios, que a largo plazo resultaría generadora de la participación de algunos pocos, y la exclusión de aquellos que no forman parte de la masa poseedora de accesibilidad total a ellos.

Referencias:

- Aparicio, F (2005) Globalización, Homogenización Cultural Y Cultura Nacional. [Documento PDF]. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/panama/iden/aparicio.pdf

- Cardona,S (2012). Las veedurías ciudadanas en cuanto mediaciones/mediadores de las relaciones Estado-sociedad en el ámbito local [Documento PDF]. Disponible en: file:///C:/Users/USER/AppData/Local/Packages/Microsoft.MicrosoftEdge_8wekyb3d8bbwe/TempState/Downloads/126-683-1-PB.pdf
- Walsh, C (2005) La Interculturalidad en la educación  [Documento PDF]. Disponible en: https://www.unicef.org/peru/_files/Publicaciones/Educacionbasica/peru_educacion_interculturalidad.pdf












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